21 jun. 2011

Tenía la costumbre de fumar un cigarillo en el tercer piso de la casa, yo con mis cinco años saltaba e intentaba apagarlo con varios soplidos, pero como él era más alto, giraba a un lado y esquivaba el aire, jamás pude apagar dicho cigarro.

Por él aprendí a jugar damas y casino, picón al igual que yo, ninguno de los dos quería perder y claro como él era mayor, siempre me ganaba.

Le encantaba los chocolates, la mazamorra, tortas, es decir, todo lo que sea dulce, en especial el chocman y el beso de moza, esos eran sus favoritos.

Hincha del Kung fu, toda película que tenga que ver con pataditas y manotazos, así como del box y sin querer queriendo me empezaron a gustar ese tipo de películas y ese deporte. Ah, no puedo dejar de lado el chavo del ocho, se vacilaba viéndolo.

Era bien gracioso, le encantaba dar la contra y luego se reía con sus ocurrencias…

Sé que fue muy triste su partida, por diversos motivos, incluyendo la fecha en la que sucedió, pero ahora usted está descansando, ya no le dolerá nada (eso espero). Dejó muchos recuerdos en todos, bastantes anécdotas, la última que recuerdo y me causa gracia, fue en el día de la madre y nunca se borrará de mi mente.

Ahora ellos están juntos y deben estar discutiendo (como siempre) pero al mismo tiempo están felices, se que algún día todos estaremos juntos, nuevamente.

Hasta pronto, abu…

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